Vous êtes ici:
 » 
 » 
Fallece Mikel Atxaga

Gotzon Egia. Traducción: Ander Irizar | 2009-09-18

Fallece Mikel Atxaga

El pasado 10 de de septiembre de 2009, falleció en San Sebastián el periodista, escritor y traductor Mikel Atxaga. Nacido en Urnieta (Gipuzkoa) en 1932, su trayectoria profesional estuvo vinculada durante largos años al diario Deia. Fue nombrado socio honorario de EIZIE en 2002.

Coincidiendo con dicho nombramiento, nuestra asociación publicó una traducción de Mikel Atxaga en el volumen Itzulpen Antologia III; se trató, concretamente, de La isla de los Delfines Azules de Scott O’Dell.

Mikel Atxaga nació en Urnieta en 1932. Fue autor de los libros Gaztetxo y Ezkontza Bidean, publicados en 1963 y en 1966 respectivamente. Posteriormente, a partir de 1970, escribió en la revista Zeruko Argia, bajo, entre otros, los pseudónimos de Errialde, Mutiozabal, Irastortza o Iraola. Durante todos esos años, publicó también diversas traducciones al euskera. Sus primeros pasos en el ámbito del periodismo los dio en la revista Zeruko Argia; más tarde, en 1977, se incorporó al diario Deia, donde trabajó hasta su jubilación. Mikel Atxaga recopiló en 1993, en el libro titulado Deiadarrak, una serie de artículos publicados por él en ese diario.

Además de su labor como periodista, Atxaga ha sido estos últimos años coordinador y director de la colección Bidegileak, colección mediante la cual ya ha se ha dado a conocer la vida y obra de más de 200 personas pioneras en el ámbito de la cultura vasca.

Como consecuencia de tan fecunda trayectoria profesional, han sido numerosos los premios y homenajes recibidos por Mikel Atxaga:

  • El 1 de abril de 2009, recibió en el Palacio Miramar de Donostia el homenaje del Gobierno Vasco.
  • En 2009, recibió el Premio Argia al mérito, por su larga y fructífera trayectoria en la prensa en euskera y en el ámbito cultural de la lengua vasca.
  • En 1998, le fue concedido el premio de periodismo Rikardo Arregi.

Lurdes Auzmendi, con motivo de la presentación del volumen Itzulpen Antologia III, y para comprender mejor los entresijos de la traducción vasca en las décadas de los 60 y de los 70, escribió las siguientes palabras:

«El resto de traductores, a los cuales es obligado citar en orden alfabético, son los siguientes: Joxe Agirre, Patxi Altuna, Jose Luis Alvarez Enparantza “Txillardegi”, Dionisio Amundarain, Mikel Atxaga, Lukas Dorronsoro, Hiazinto Fernandorena, Xalbador Garmendia, Andoni Lekuona, Txomin Peillen, Juan Mari Lekuona, Jose Mari Satrustegi y Jose Luis Zurutuza.

La mayoría de estos nombres son muy conocidos en el mundo del euskera, y, a pesar de haber trabajado en campos bastante diferentes, todos ellos comparten algunas características, como, por ejemplo, haber trabajado de manera incansable, cada uno en su ámbito, a favor del euskera.

Una vez que en 1968 se optó en Arantzazu por la vía del euskara batua o euskera unificado, todos quienes a la sazón rondaban la cuarentena y aparecen en esta antología se sumaron a aquella iniciativa, y muchos de ellos, con el transcurso de los años, han llegado a ocupar cargos de responsabilidad en la propia Euskaltzaindia.

Por otra parte, a pesar de encontrarse retirados de sus diversas ocupaciones que tenían en el ámbito educativo, de los medios de comunicación, retirados de su labor profesional como traductores etcétera, todos ellos siguen trabajando, y ha de señalarse que muchos de ellos siguen todavía hoy realizando traducciones. Pero todas estas personas comparten una característica que ha supuesto una gran aportación para el euskera y, más concretamente, para el ámbito de la traducción vasca: estos trece grandes traductores fueron pioneros auténticos, lo cual queda en evidencia con solo observar los campos en que ejercieron su labor traductora. Tradujeron textos sagrados, el tipo de traducción que más se tiene en cuenta a la hora de hacer teoría general de la traducción; tradujeron teatro, pero teatro contemporáneo, teatro social; poesía, tanto escrita como la que adopta forma de canción; textos del ámbito de la agricultura, que ofrecieron una excelente oportunidad para formarse a nuestros baserritarras; ensayo, historia, lingüística, política y textos de otros tantos campos.

En definitiva, se trata de una generación que, cuando hubo de extenderse el euskera a todos los ámbitos con el fin de asegurar su uso social, comenzó a desarrollar los recursos que en la mayoría de los campos necesitaba nuestra lengua o a adecuar los recursos ya existentes a las nuevas necesidades, utilizando para ello, entre otros medios, la traducción. En algún caso, los textos fueron expresamente creados en castellano, para ser posteriormente traducidos y publicados en euskera, mientras el original se perdía en la más absoluta oscuridad. Ciertamente, era muchísimo lo que quedaba por hacer y muchísimas las carencias existentes».

Referencia de las traducciones realizadas por Mikel Atxaga:

  • Traducciones para la enciclopedia Mundua guztioi erakutsia – 1968
  • El capítulo "Ohiturak" de Haurren entziklopedia orokorra – 1976
  • Cómics de Tintin
  • Euskal Herriko Atlasa

Otras referencias: